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El Túnel y el INAMU rescatarán parte del histórico catálogo de Music Hall

A través de un acuerdo estratégico, la Fundación El Túnel digitalizará más de 200 piezas del acervo nacional. Un trabajo que busca devolver la obra a sus legítimos creadores.


Un puente hacia la Reparación Históricarecurso 4

La memoria musical argentina está a punto de recuperar piezas que parecían condenadas a la disolución física y al olvido. En una alianza estratégica con el Instituto Nacional de la Música (INAMU), la Fundación El Túnel asume la responsabilidad operativa y técnica de rescatar y digitalizar más de 200 vinilos en formato 7 pulgadas pertenecientes al catálogo de Music Hall, un tesoro patrimonial que durante décadas permaneció silenciado e inaccesible.

Este proyecto excede el marco del rigor técnico: es un acto de estricta Soberanía Cultural. Al restaurar y poner en valor estos fonogramas, se activa el engranaje de reparación legal que permite a los autores, compositores o sus derechohabientes volver a administrar sus creaciones y percibir las regalías que les corresponden por derecho inalienable.

La leyenda de Sicamericana: auge, vanguardia y diversidad de un gigante

Para entender la dimensión del material que ingresa al laboratorio de El Túnel, es imprescindible desandar la biografía de su etiqueta matriz. Hacia 1951, un joven emprendedor de 30 años llamado Néstor Selasco —con ojo clínico forjado en la industria óptica y en los pasillos de la pionera Casa Lepage— fundó Sicamericana S.A., la estructura corporativa que cobijaría la marca Music Hall. Selasco intuyó con lucidez que el público de posguerra demandaría un consumo discográfico voraz y decidió competir de igual a igual frente a los monopolios transnacionales como RCA Víctor y Odeón.

El bautismo del sello no fue tímido. Aconsejado en una madrugada porteña por el mismísimo Aníbal Troilo, Selasco convenció a Carlos Di Sarli para que reactivara su elegante orquesta y grabara el primer vinilo doble de la firma. Las diez mil placas iniciales se esfumaron de las disquerías en una hora. A partir de allí, Music Hall se convirtió en una máquina cultural autónoma: levantó estudios propios de avanzada en la calle Uriburu al 40, absorbió el catálogo folklórico y tanguero del sello TK y abrió el juego hacia horizontes tan disímiles como los arreglos clásicos universales de Waldo de los Ríos, las primeras grabaciones de Eladia Blázquez o el fenómeno de Domenico Modugno.

Pero si algo distinguió a Music Hall de sus competidores fue su olfato para la música popular de raíz y la contracultura naciente:

  • El pulso del Litoral y el folklore profundo: Mientras la industria porteña miraba de reojo al chamamé, Music Hall montó un canal de registro directo y vertiginoso para los titanes de la música mesopotámica. Nombres nodales como Tránsito Cocomarola, Isaco Abitbol, Damasio Esquivel, Roberto Galarza, Los de Imaguaré y Las Hermanas Vera grabaron allí registros cardinales que nutrían bailes de campo y disquerías provinciales con ventas masivas de decenas de miles de ejemplares. Al mismo tiempo, el catálogo albergó páginas de oro de Eduardo Falú, Daniel Toro, Los Carabajal y Los Cantores de Quillahuasi.

  • La cuna del rock fundacional: A finales de los sesenta y durante toda la década del setenta, el sello cobijó las manifestaciones más viscerales del naciente rock cantado en castellano. Desde el bautismo inicial de Los Gatos Salvajes con un joven Litto Nebbia hasta las obras cumbres de Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, los discos capitales de Pappo’s Blues, el debut solista de León Gieco, las aventuras sinfónicas y conceptuales de Arco Iris (Sudamérica, Tiempo de resurrección) y las dos primeras joyas discográficas de Serú Girán. Más tarde, bajo el submarca Sazam Records, la firma canalizó discos esenciales de Miguel Mateos/ZAS, Raúl Porchetto o María Rosa Yorio.

La quiebra, el limbo de 23 años y el rescate del INAMU

El declive de la discográfica se precipitó a fines de los años ochenta. Asediada por el descalabro macroeconómico y desaciertos de gestión, Sicamericana entró en cesación de pagos y bajó definitivamente sus persianas en 1993. A partir de ese momento, sobrevino una de las tragedias patrimoniales más absurdas de la cultura sudamericana: más de 2.500 obras discográficas y miles de cintas máster quedaron secuestradas en los pasillos de los tribunales comerciales porteños dentro de un proceso judicial de quiebra.

Durante casi un cuarto de siglo, los discos de Music Hall fueron piezas rehenes. Nadie podía reeditarlos legalmente, las bateas se llenaron de ediciones piratas de pésimo sonido y, lo más grave, sus autores originales quedaron privados de disponer de su obra y de cobrar un solo centavo por su reproducción.

La bisagra histórica ocurrió en 2016. Tras años de gestiones y amparado en la Ley Nacional de la Música, el INAMU logró intervenir judicialmente en el remate del catálogo para comprarlo e incorporarlo al patrimonio público. El organismo fijó una política inédita: en lugar de explotar comercialmente los temas, comenzó a convocar a los músicos o a sus herederos para otorgarles licencias exclusivas de explotación sobre los másters. Así volvieron a ver la luz reediciones históricas cuidadas de Serú Girán, Porsuigieco, Piazzolla y Raúl Porchetto.

Sin embargo, dentro de ese inmenso archivo fonográfico reposaban cientos de ediciones en simple (7 pulgadas) y lados B que no contaban con copias digitales limpias o cintas magnéticas originales localizables. Es allí donde el mapa federal abre su compás y entra en juego Misiones.

El Laboratorio: Tecnología de precisión desde Posadas

Para asegurar que cada captura alcance la jerarquía de “Máster de Preservación”, el proceso técnico en la sede de El Túnel se rige bajo protocolos internacionales de archivística y audio de alta resolución:

  • Limpieza por Cavitación Ultrasónica (40 kHz): Los vinilos atraviesan un baño de agua destilada y soluciones biodegradables libres de alcohol, donde microburbujas microscópicas desprenden el sarro, polvo petrificado y hongos acumulados en el fondo del microsurco tras cincuenta años de encierro.

  • Neutralización Estática por Ionización: Se aplican emisores de iones para neutralizar la carga electrostática del vinilo antes de tocar la bandeja, asegurando un arrastre de púa libre de chasquidos parásitos.

  • Cadena Audiófila y Extracción Analógica: Reproducción directa sobre bandejas Technics SL-1200MK2 debidamente calibradas en masa y antipatinaje (anti-skate), montadas con cápsulas y púas elípticas de grado audiófilo diseñadas para leer las paredes del surco donde la información acústica se conservó intacta.

“Entendemos que el patrimonio cultural no es una mercancía transable, sino un derecho colectivo. Por eso, ponemos a disposición nuestro laboratorio, nuestros equipos y nuestro oficio técnico de forma totalmente gratuita y ad honorem.”

Transparencia, federalismo y memoria viva

Cada placa de 7 pulgadas rescatada en la capital misionera contará con una Ficha Técnica de Proceso numerada y firmada por la Fundación, garantizando la trazabilidad acústica, el rango dinámico y los metadatos exactos de la captura física. Esos másters digitales serán transferidos al INAMU para ser integrados al circuito oficial de distribución digital y consulta pública.

Al mismo tiempo, El Túnel registrará y publicará crónicas audiovisuales de este proceso: desde el primer desbaste de suciedad en la batea de ultrasonido hasta el instante mágico y emocionante en que una melodía grabada hace medio siglo vuelve a sonar con absoluta nitidez y en alta fidelidad. La historia ya no duerme bajo llave: se rescata surco por surco.

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📋 Protocolo de Acceso y Cuidado Patrimonial ▼

En El Túnel resguardamos un patrimonio histórico y tecnológico irremplazable. Cada pieza y documento que aquí se conserva ha resistido el paso del tiempo, y nuestro compromiso es protegerlo para las generaciones futuras.

Ayúdanos a preservarlo para las próximas generaciones respetando las siguientes normas:

  1. Manipulación de objetos: Queda estrictamente prohibido tocar, mover o manipular cualquier objeto sin autorización expresa de personal responsable. Todo elemento autorizado para su uso deberá ser colocado en el canasto exclusivo designado para tal fin, y el personal se encargará de guardarlo en su lugar correspondiente.
  2. Alimentos y bebidas: No está permitido el ingreso y consumo de alimentos y bebidas dentro del espacio donde haya equipos electrónicos.
  3. Acceso de objetos: No está permitido el ingreso con camperas, mochilas, bolsos u otros objetos personales. Los mismos deberán ser entregados antes de entrar al personal autorizado para su resguardo.
  4. Archivo Histórico: El archivo histórico es material patrimonial irremplazable. Su manipulación está restringida y es exclusiva del personal autorizado. La consulta de documentos se realizará bajo estrictas normas de conservación, físico-digital y tecnológico.
  5. Conducta y respeto: Es obligatorio un trato respetuoso y adecuado hacia el personal, los bienes del museo y las demás personas presentes, debiendo utilizar las instalaciones de manera adecuada y sin perturbar el espacio artístico.
  6. Sanciones: El incumplimiento de estas normas podrá implicar la restricción o suspensión inmediata del acceso.
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  4. Archivo Histórico: El archivo histórico es material patrimonial irremplazable. Su manipulación está restringida y es exclusiva del personal autorizado. La consulta de documentos se realizará bajo estrictas normas de conservación, físico-digital y tecnológico.
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