A mediados de la década del 90, un grupo de amigos de la secundaria transformó la escena musical de Posadas. Entre instrumentos de rock, sintetizadores, jerga fronteriza y cintas abiertas, ACME abrió una cancha impensada para la cultura urbana en el litoral argentino.
El aterrizaje de una nueva cultura (1995)
Corría el año 1995 cuando el hip hop hizo su desembarco oficial en la ciudad de Posadas. En simultáneo a lo que sucedía a nivel nacional en el conurbano bonaerense con agrupaciones fundacionales como el Sindicato Argentino del Hip Hop, La Crew de Mustafa y Sudamétrica, en el nordeste argentino un grupo de amigos de la escuela secundaria se propuso romper con las estructuras tradicionales del rock.
Así nació ACME, una banda que rápidamente se convirtió en un faro pionero para el litoral y en un emblema recordado del circuito underground local. Comenzaron presentándose en fiestas independientes y en ciclos emblemáticos de la capital misionera, como las recordadas Tenga Fiesta en el teatro céntrico El Desván y, más adelante, en recitales como el memorable ciclo “Metele Suela”.
De la fusión hardcore-rap a la estética clásica del hip hop
En sus inicios, ACME operaba con el formato tradicional y la fuerza arrolladora de una banda de rock, explorando una transición y convivencia entre el hardcore y el rap (en sintonía con exploraciones que a nivel nacional también encaraban proyectos como Illya Kuryaki and the Valderramas).
Entre sus primeras formaciones pasaron músicos que luego serían figuras clave de la música misionera e influencias llegadas desde el exterior:
Voces y rimas (MC’s): Andrés Gerhmann, Diego Fretes, Héctor Moraiz.
Guitarras: Micky López (músico llegado desde San Diego, Estados Unidos).
Bajo: Diego Alterach y, posteriormente, Veronica Gentile. En ocasiones colaborando con referentes indiscutidos como Diego Bergara y Dani González.
Batería: Gabriel Pernigotti y Marcelo Nonaca (primo de Micky, también de San Diego).
Scratch y bandejas: Wincha.
Teclados y producción: Leandro Yahni. Marisa Gonzales.
Con el paso del tiempo, el grupo vivió una metamorfosis estilística fundamental: dejaron paulatinamente de lado los instrumentos analógicos convencionales para adentrarse de lleno en los códigos del hip hop más clásico. La llegada indispensable del DJ, los secuenciadores y sintetizadores, sumados a las voces de Verónica Gentile y Marisa González, consolidaron a ACME en una auténtica propuesta urbana con reversiones electrónicas y nuevas composiciones.

“Saltando”: la épica artesanal del cassette en cinta abierta
Hacia finales de su primera etapa, la banda dejó una huella tangible registrada para la posteridad: el cassette “Saltando”. La grabación de esta obra representó una auténtica gesta artesanal e independiente:
En vivo y a cinta abierta: Fue registrado en el estudio de Ernesto Paiz mediante el método clásico de toma en vivo en cinta abierta, sin margen para el error, con todos los músicos tocando en simultáneo.
Manufactura propia: Los propios integrantes compraban cassettes vírgenes, los desarmaban y cortaban la cinta a mano para que la duración de los lados A y B coincidiera con exactitud con el minutaje de los temas.
Identidad visual e ilustración propia: El arte de tapa fue dibujado a mano por el propio Wincha (DJ y encargado de los scratches, conocido artísticamente como Ironic), reflejando la estética urbana y callejera de la banda. Los inserts se imprimieron de forma casera y se recortaron uno por uno.

La producción estuvo compuesta por siete temas cargados de la energía de la época:
Lado A: Just Do It, Dimensión Desconocida, Esquina peligrosa, Mundo hoy.
Lado B: Saltando, Chinga, Enfrentamientos.
Letras fronterizas y arraigo regional
Aunque contaban con influencias directas del hip hop norteamericano, ACME nunca perdió su anclaje territorial. Supieron abrir camino “entre el monte” y un público que recién comenzaba a familiarizarse con el género, imprimiendo en sus rimas una fuerte identidad litoraleña a través de temáticas sociales y la riqueza de la jerga fronteriza.

Hoy en día, este registro forma parte del acervo histórico y cultural del Túnel, considerándose una pieza de culto dentro de la arqueología musical de Misiones.

Disolución y legado: la semilla de NETO y PAYÉ
En 1999, tras intensos años de escenarios y abrir una senda que no existía, ACME llegó a su disolución definitiva. No obstante, el final del grupo funcionó como un catalizador para la música independiente regional:
Algunos integrantes dieron seguimiento en grupos como Tumba Latina, proyecto que poco después mutó en NETO, fusionando hip hop con hardcore, funk, reggae y ska.
Para 2004, Kike Moraiz y Leandro Yahni volvieron a unirse para crear Payé.
Para 2006, Andrés Gerhmann creo Musgo.
Cada uno de sus miembros continuaron enriqueciendo el ecosistema musical del litoral.
ACME no solo fue una de las primeras bandas en rimar sobre beats en Posadas: fue el proyecto que demostró que el hip hop también podía hablar con acento litoraleño, dejando una marca imborrable en la generación que presenció el nacimiento del género en la tierra colorada.
Bonus de archivo: la rebelión del playback El video que acompaña este post tiene una historia genial: los invitaron a tocar en un programa de televisión pero con la condición innegociable de hacer playback. Como la banda se negaba a fingir, decidieron acatar… a su manera. Si prestan atención a las imágenes, van a notar la ironía total: gestos exagerados, desinterés deliberado, uno que se ata el pelo en pleno tema y dedos que no coinciden con los acordes. Un boicot sutil y con altura al formato televisivo de la época.
