Un parque de cables sobre la mesa, el circuito de un Minimoog calentando componentes a temperatura ambiente y el chasis azul del sintetizador polifónico GS Music e7 expuesto a la humedad relativa del cerro. A las 17:30, sobre la plataforma de la Cruz de Santa Ana, el sistema sonoro no empezó con una melodía, sino con osciladores ajustados manualmente e instrumentos de viento procesados en directo.
El ciclo Conexiones: Electroacústica Selvática (organizado por Celebro Producciones) reunió a Ernesto Romeo, Selene Erbes, Andrea Dulko y Zencilia Ming en un cruce entre síntesis analógica, teclados, flauta traversa y manipulación acústica. El evento contó con el apoyo técnico de las marcas GS Music y Arturia, que aportaron sintetizadores para el desarrollo de la fecha.
Hardware en directo y señal física
La apertura estuvo a cargo de Andrea Dulko. Su intervención combinó violín, sintetizadores y acordeón con capas vocales en directo. La interacción entre la resina del arco, la presión del fuelle y la respuesta de los pedales generó un bloque sonoro que ocupó la plataforma de piedra a medida que caía la luz natural.
A continuación, Selene Erbes y Ernesto Romeo montaron un setup basado en interacción de timbres. Erbes microfoneó su flauta traversa de metal enviando la columna de aire directamente a la cadena de efectos y sintetizadores. Romeo operó la mesa central combinando un Moog, un Nord Stage, el Arturia MicroFreak y el GS Music de fabricación nacional.
Sin secuencias precargadas en computadoras, cada variación de frecuencia se ejecutó mediante potenciómetros, teclas y modulación manual. En el bloque de cierre, Zencilia Ming y Andrea Dulko se acoplaron al grupo para sostener una estructura de improvisación continua durante cuarenta minutos.
La vigencia de la síntesis y el instrumento acústico
Procesar señales electrónicas en un entorno abierto implica convivir con la física del lugar: el viento dispersa el sonido y la temperatura altera la afinación de los circuitos analógicos. En lugar de enmascarar esas condiciones, el ensamble usó la respuesta acústica del predio como parte del soporte.
La mezcla de sintetizadores analógicos, teclados digitales y la física de la flauta traversa demuestra que el valor de un instrumento no reside en su época de fabricación, sino en el manejo técnico de quien lo opera. La presencia de equipos nacionales como los de GS Music junto a estándares de la industria como Arturia y Moog marcó una línea de trabajo concreta sobre la producción de audio actual.
La jornada de cierre en El Túnel
Tras la presentación en Santa Ana, la actividad se trasladó el domingo al espacio físico de El Túnel Cultural. En un formato de gabinete cerrado, los teclados ocuparon la sala.
La jornada en El Túnel permitió revisar las conexiones utilizadas el día anterior, probar parcheos en los sintetizadores y registrar el archivo gráfico del encuentro. El espacio funcionó como punto de escucha y análisis técnico, cerrando un ciclo de trabajo que conectó la escala del parque con la escala del taller.

