La computadora de las masas
En 1982, el mundo de la informática era un privilegio de pocos, con máquinas costosas y complejas. Todo cambió con la llegada de la Commodore 64. Bajo la filosofía de Jack Tramiel —”computadoras para las masas, no para las clases”—, esta máquina salió al mercado con 64 KB de RAM, una cifra asombrosa para la época que superaba incluso la memoria del ordenador del Apolo 11.
En El Túnel, custodiamos dos de estos ejemplares originales, recordándonos el momento exacto en que la informática doméstica dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad en el living de cada casa.
Una revolución de sonido y gráficos
Lo que hizo a la C64 una leyenda no fue solo su precio competitivo, sino su corazón técnico:
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El Chip SID: Su chip de sonido revolucionó la música digital, permitiendo composiciones que hoy son consideradas obras de arte.
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Cuna del Gaming: Con una biblioteca de más de 10.000 títulos, fue el hogar de clásicos como The Last Ninja, Elite e Impossible Mission (famoso por ser uno de los primeros en incluir voces digitalizadas).
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El Lenguaje Basic: A diferencia de las consolas de hoy, al encender una C64 te encontrabas directamente con un entorno de programación. Esto convirtió a toda una generación de jóvenes en los programadores que hoy lideran el mundo tecnológico.
“No solo jugabas en la C64, aprendías a crear tus propios mundos.”
El “Tiburón” del mercado
El documental de LinuxChad destaca la agresiva estrategia de Commodore. Para reducir costos, fabricaban sus propios chips, lo que les permitió bajar los precios hasta los 200 dólares, sacando de competencia a gigantes como Texas Instruments y haciendo temblar a Apple. La C64 no se vendía en tiendas especializadas de informática que “intimidaban” al usuario, sino en jugueterías y tiendas de electrodomésticos, llegando directo al corazón de la familia.

